La espera terminó convertida en estruendo. Bastó un segundo de silencio dentro de la Arena Guadalajara para que miles de voces explotaran al mismo tiempo. El rugido colectivo anunciaba, muy posiblemente, la última vez que Megadeth pisaría suelo tapatío. Y la ciudad respondió con un sold out, puños al aire y un mosh interminable.La agrupación liderada por Dave Mustaine cerró en Guadalajara su paso por México dentro de la gira This Was Our Life Tour, recorrido con el que la banda pondrá fin a cuatro décadas de historia dentro del thrash metal. Antes pasaron por Monterrey y ofrecieron dos fechas en Ciudad de México, pero fue en la Perla Tapatía donde concluyeron su visita al país.La alineación actual integrada por Dave Mustaine en la voz y guitarra, Teemu Mäntysaari en la guitarra, Dirk Verbeuren en la batería y James LoMenzo en el bajo apareció poco antes de las 9:30 de la noche, luego de que la ansiedad del público creciera canción tras canción mientras sonaban clásicos de Iron Maiden en las bocinas del recinto.Sin previo aviso la música se detuvo. Una luz blanca cayó al centro del escenario y Mustaine apareció con su característica melena rubia intacta y camisa blanca, desatando la euforia inmediata. Los primeros riffs de “Tipping Point” atravesaron la arena con violencia quirúrgica y el ritual comenzó: empujones, vasos volando, teléfonos grabando en alto y los primeros slams de la noche.Megadeth salió a despedirse con potencia. “Hangar 18” terminó por incendiar el recinto. Miles de manos hicieron la clásica señal de cuernos mientras el mosh crecía entre gritos y saltos. Dave movía la cabellera con la misma velocidad con la que recorría los trastes de su guitarra, recordando por qué su nombre sigue siendo referencia obligada dentro del metal.La banda continuó con “Dread and the Fugitive Mind”, “Skin o’ My Teeth” y “Angry Again”, manteniendo una intensidad constante que no dio espacio al descanso. Entre canciones, Mustaine se mostró relajado y juguetón, agradeciendo la respuesta del público y preguntando quién veía a Megadeth en vivo por primera vez. Después retó a ambos lados de la arena para comprobar cuál hacía más ruido, provocando una competencia ensordecedora. La noche avanzó entre clásicos y temas recientes. “Sweating Bullets”, “Trust”, “Countdown to Extinction”, “Tornado of Souls” y “Poison Was the Cure” fueron coreadas por un público compuesto por distintas generaciones. Algunos asistieron con chamarras de mezclilla llenas de parches; otros, apenas adolescentes, descubrían en directo a una de las bandas fundamentales del thrash metal.En la pista, los círculos de slam no se detuvieron. Había asistentes sin camisa corriendo en comunidad mientras otros levantaban cerveza y cantaban cada palabra, el ambiente se transformó en una ceremonia colectiva alrededor de una banda que durante décadas llevó el metal hacia terrenos más técnicos y complejos.El vínculo inevitable con Metallica también apareció durante la velada con “Mechanix” y “Ride the Lightning”, temas celebrados con fuerza por una audiencia que entendía el peso histórico detrás de cada interpretación.La primera parte cerró con “Peace Sells”, pero el público sabía que todavía faltaba uno de los momentos más esperados. Tras un breve encore llegó “Symphony of Destruction”, acompañada por el ya tradicional cántico que retumbó con fuerza en todo el recinto: “¡Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth!”.Luego de 16 canciones, Mustaine tomó el micrófono para despedirse de Latinoamérica.“Hoy con este concierto terminamos nuestra gira por Sudamérica y Latinoamérica y quiero decirles que ustedes son los que más ruido hacen, han sido una locura estos conciertos. Ahora toca dar conciertos en Europa y Estados Unidos, dejan la vara muy alta”, expresó.Entonces llegó el cierre definitivo con “Holy Wars… The Punishment Due”, una descarga final que dejó exhausta a la arena y selló una noche marcada por la adrenalina y la nostalgia. CT