En 2026, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) reforzó su monitoreo sobre el uso de efectivo dentro del sistema financiero. En coordinación con las instituciones bancarias, la autoridad recibe reportes automáticos de depósitos que rebasan ciertos montos o presentan comportamientos atípicos. Cuando estos movimientos no coinciden con los ingresos declarados, pueden activar revisiones por discrepancia fiscal e incluso el bloqueo preventivo de cuentas mientras se aclara el origen de los recursos.Aunque el manejo de efectivo sigue siendo común en ventas, préstamos familiares o actividades informales, el problema surge cuando no existe respaldo documental ni congruencia con la situación fiscal del contribuyente. Los bancos no inmovilizan fondos de manera arbitraria: están obligados a reportar operaciones conforme a la Ley del Impuesto sobre la Renta y la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita. Si el titular no acredita la legalidad del dinero, el SAT puede congelar temporalmente los recursos.Entre los movimientos que pueden detonar alertas en marzo de 2026 destacan nueve supuestos: depósitos en efectivo que acumulen más de 15 mil pesos mensuales; venta de vehículos usados pagados en efectivo por montos elevados; préstamos familiares entregados en efectivo sin contrato; recursos provenientes de tandas; pago de tarjetas de crédito en ventanilla con efectivo; depósitos fraccionados o “hormiga” para evadir límites; ingresos por venta informal de refacciones u otros bienes; premios o sorteos sin comprobante fiscal; y donativos en efectivo sin documentación legal. En todos los casos, la constante es la falta de trazabilidad o de coincidencia con lo declarado ante Hacienda.El bloqueo no siempre es automático ni definitivo, pero puede aplicarse de forma preventiva mientras se revisa la información. Para liberar la cuenta, el contribuyente debe presentar contratos, facturas, estados de cuenta o cualquier documento que demuestre la procedencia lícita del dinero, generalmente a través del buzón tributario.La recomendación central es reducir operaciones en efectivo de alto monto, privilegiar transferencias electrónicas y formalizar cualquier préstamo o donación. En el entorno fiscal actual, el efectivo no está prohibido, pero sí sujeto a vigilancia estricta; la documentación y la coherencia fiscal son claves para evitar sanciones y proteger el patrimonio.SV