Las autoridades alertan sobre un incremento de fraudes en los Programas del Bienestar en México. Los delincuentes utilizan el nombre, los logotipos oficiales y la imagen del Banco del Bienestar o de programas sociales para engañar a los beneficiarios. Esta situación exige que los derechohabientes mantengan una vigilancia constante para proteger sus recursos.Los engaños operan a través de múltiples canales de comunicación. Los estafadores contactan a las víctimas mediante llamadas telefónicas, mensajes de texto, aplicaciones como WhatsApp y diversas redes sociales. También abordan a las personas de manera presencial para ofrecer supuestos beneficios.Una práctica común consiste en solicitar dinero a cambio de tarjetas, créditos o inscripciones a los apoyos sociales. Los criminales exigen pagos anticipados y piden datos personales sensibles como los números de tarjeta, el NIP y las contraseñas bancarias.El ecosistema virtual presenta amenazas adicionales para los usuarios. Circulan páginas web y perfiles falsos que imitan los sitios oficiales del gobierno. Estas plataformas promueven registros apócrifos con el único fin de robar información financiera.En este escenario, resulta fundamental recordar una regla básica de seguridad institucional: todos los trámites de los Programas para el Bienestar son totalmente gratuitos. El gobierno federal gestiona estos apoyos de forma directa, sin la participación de gestores ni intermediarios.Ninguna persona tiene autorización para cobrar por un registro o por la entrega de una tarjeta. Los beneficiarios jamás deben proporcionar su NIP ni sus contraseñas a terceros; la protección de los datos bancarios recae en la prevención del titular.El fraude financiero representa un riesgo constante en el país. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reporta estadísticas de atención prioritaria. Entre enero y mayo de 2026, la dependencia registró más de 35 mil reclamaciones por posibles estafas financieras.Las modalidades de engaño evolucionan para obtener recursos de manera ilícita. Ante cualquier solicitud sospechosa, los usuarios deben verificar la información exclusivamente en los canales oficiales. Para facilitar la identificación de estos delitos, existen indicadores claros. La primera señal ocurre cuando un individuo pide dinero para realizar un trámite o liberar un apoyo social.La segunda alerta surge si solicitan el NIP, contraseñas o datos bancarios confidenciales. Como tercera señal, los delincuentes ofrecen tarjetas o beneficios mediante mensajes y llamadas que el usuario nunca solicitó.El cuarto indicador de riesgo involucra la recepción de enlaces desconocidos para registrar información personal. Finalmente, la quinta señal se presenta cuando personas ajenas a las instituciones se ostentan como gestores para agilizar los trámites.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor***Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***MB