En México, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) establece normas estrictas sobre los conceptos utilizados en las transferencias bancarias. El empleo inapropiado de ciertos términos puede activar alertas automáticas y dar pie a investigaciones que, en algunos casos, pueden derivar en sanciones económicas. A continuación, te explicamos qué términos deben evitarse, la importancia de seguir estas normas y las posibles repercusiones de no hacerlo.Es fundamental evitar palabras vinculadas con actividades ilícitas al describir el motivo de una transferencia bancaria o cualquier otra operación financiera. Algunos ejemplos de términos que deben excluirse son: “droga”, “fraude”, “apuesta” y “armas”. La utilización de estas palabras podría activar los sistemas de detección del SAT, lo que ocasionaría una revisión más detallada de la transacción.Asimismo, el uso de frases con tono humorístico, nombres inusuales o ficticios puede generar interpretaciones erróneas por parte de las autoridades financieras. Cualquier referencia que sugiera actividades ilegales o que no tenga relación clara con la operación realizada puede ser motivo de atención por parte de los organismos reguladores.El SAT tiene la facultad de imponer sanciones económicas a personas y empresas que no cumplan con sus obligaciones fiscales, lo que incluye la adecuada descripción en los conceptos de transferencia. Entre las situaciones que pueden derivar en multas están el incumplimiento en la presentación de declaraciones fiscales, irregularidades en la emisión de comprobantes fiscales (CFDI) y discrepancias en la contabilidad.En particular, el no presentar la declaración anual dentro del plazo establecido puede resultar en multas que van desde mil 400 hasta 17 mil 370 pesos mexicanos. Además, cada obligación fiscal presentada fuera de tiempo puede conllevar sanciones adicionales.Para evitar problemas con las autoridades fiscales, es recomendable que las descripciones de las transferencias sean claras, precisas y alineadas con la transacción realizada. Se aconseja utilizar términos sencillos y específicos que reflejen con exactitud la naturaleza de la operación. También es clave mantener registros organizados y completos de todas las transacciones, lo que facilitará el cumplimiento de las regulaciones fiscales y la gestión interna de los recursos.El uso de términos restringidos en los conceptos de transferencias bancarias puede derivar en auditorías o multas por parte del SAT. Por ello, es responsabilidad de los contribuyentes actuar con transparencia y prudencia en todas sus operaciones financieras. Cumplir con estas disposiciones no solo previene inconvenientes legales, sino que también contribuye a una administración más eficiente y una relación estable con las autoridades fiscales.BB