Sábado, 18 de Julio 2026
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Susana Morales, la tapatía que mostró Guadalajara al mundo durante el Mundial 2026

La jalisciense convirtió un sueño mundialista en realidad y fue pieza clave para proyectar la capacidad de organización de México ante millones de espectadores

Por: Freddy Ramírez

Susana Morales, la tapatía que coordinó la operación televisiva del Mundial 2026 en Guadalajara, revela los retos y aprendizajes de mostrar la ciudad al mundo. EL INFORMADOR/ F. RAMÍREZ.

Susana Morales, la tapatía que coordinó la operación televisiva del Mundial 2026 en Guadalajara, revela los retos y aprendizajes de mostrar la ciudad al mundo. EL INFORMADOR/ F. RAMÍREZ.

En el deporte de alto rendimiento hay historias que se construyen lejos de las canchas y los reflectores, pero que son fundamentales para que los eventos más importantes del mundo sucedan. Una de ellas es la de Susana Morales, una profesional tapatía que ha dedicado más de siete años a impulsar el deporte y a organizar algunos de los torneos más relevantes del calendario internacional.

Su trayectoria incluye la organización de todos los niveles de competencias de la WTA en México, desde torneos 125 hasta las WTA Finals, además de haber contribuido al regreso de la LPGA al país con el torneo de Mayakoba. Ese recorrido la llevó a convertirse en Broadcast Venue Manager durante la Copa del Mundo de FIFA, siendo una de las 16 personas responsables de coordinar la operación televisiva en una de las sedes del torneo, enlazando el trabajo entre FIFA, Host Broadcast Services y las principales cadenas internacionales.

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En entrevista para EL INFORMADOR, Susana comparte cómo pasó de soñar con formar parte de un Mundial a vivirlo desde dentro, los retos de coordinar una producción que llega a millones de personas y las lecciones que le dejó formar parte del evento deportivo más importante del planeta.

¿Cómo fueron tus inicios para llegar a este cargo y trabajar para FIFA en la Copa del Mundo 2026?

Yo creo que la Copa del Mundo es el sueño de cualquier persona que se dedica al deporte. No existe un evento más grande. Recuerdo que durante el Mundial pasado estaba con una amiga pegando las estampas del álbum y dijimos: ‘El siguiente Mundial lo hacemos nosotras’. En ese momento yo me dedicaba más a la educación; el deporte era prácticamente un hobby.

El camino no fue sencillo. Había que postularse y pasar por un proceso muy largo. Tuve alrededor de 18 entrevistas con FIFA entre México, Suiza y Miami, además de distintos filtros para varias posiciones, porque ellos van perfilando a cada candidato según consideran que encaja mejor.

A principios del año pasado me invitaron a integrarme al equipo de FIFA como National Manager, pero implicaba mudarme a la Ciudad de México. Tengo familia, esposo e hijas, así que pensé que ahí terminaba mi sueño mundialista. Era una oportunidad muy importante, pero también era un contrato temporal y no podía dejar a mi familia por un año.

Cuando FIFA abrió sus oficinas en México fue únicamente para la organización del Mundial, así que fue una decisión complicada.

Pensé que ahí terminaba todo, pero a finales del año pasado, después del sorteo del torneo, volvieron a buscarme. Esta vez la oportunidad era en Guadalajara y así fue como finalmente se concretó el sueño.

¿Cómo fue el reto de, a través de tu trabajo, mostrar al mundo la calidad y la capacidad que tienen Guadalajara y México para organizar el evento deportivo más importante del planeta?

Definitivamente fue un sueño hecho realidad. Toda la operación estaba coordinada desde Miami, donde se encuentra el Tournament Operations Center (TOC). Ahí se tomaban todas las decisiones y nosotros trabajábamos como un equipo centralizado con ejecución local.

Nuestra operación comenzó desde marzo, porque Guadalajara y Monterrey fuimos las sedes de los playoffs, los partidos que definieron los últimos boletos al Mundial. Eso nos permitió tener un primer ensayo de toda la producción.

Cuando inició el montaje fue impresionante. Estamos hablando de 48 cámaras, helicópteros en algunas sedes, la famosa Spidercam y equipos de producción que nunca antes habíamos visto en Guadalajara.

Para ponerlo en perspectiva, un torneo grande con el que normalmente trabajo puede requerir hasta 18 tráileres de producción; aquí fueron 34. Además, teníamos tres TV Compounds completos, con sets de televisión especialmente montados para los cuatro partidos.

Era una infraestructura enorme. Mucha gente pensaba que el puente temporal que se instaló era para el paso de personas, pero en realidad era para el cableado. Toda la señal que salía de Guadalajara y de las otras 15 sedes viajaba hacia el IBC en Dallas, donde se realizaba la edición y posteriormente se distribuía vía satélite y fibra óptica a todas las televisoras del mundo.

Eso es justamente lo que más me motiva de este trabajo: mostrarle al mundo una cara distinta de México y de Guadalajara. Desafortunadamente, durante los últimos años las noticias sobre nuestra ciudad han estado muy relacionadas con temas de inseguridad. Tener la oportunidad de que millones de personas conocieran nuestra hospitalidad, nuestra capacidad de organización y la esencia de nuestra ciudad fue algo que me llenó de orgullo”.

¿Cuáles fueron los días más complicados? ¿Qué fue lo más complejo de ejecutar?

Tuvimos muchos días retadores. Siempre digo en las juntas operativas que, una vez que salimos al aire, ya estoy de vacaciones. Esa es la parte sencilla. Lo realmente complejo es lograr que todo funcione antes de ese momento.

El partido más demandante fue España contra Uruguay, porque todas las posiciones estaban ocupadas por televisoras y estaciones de radio de todo el mundo. Los espacios que normalmente parecen amplios se vuelven muy pequeños. Todo está medido por minutos: una televisora tiene siete minutos en un punto, otra cinco minutos en otro, y todas quieren capturar el momento perfecto.

Además, llegan exjugadores, comentaristas y grandes figuras de la televisión internacional, lo que complica todavía más la logística, porque los aficionados interrumpen constantemente los recorridos. Un trayecto que normalmente toma tres minutos podía convertirse en uno de 13, y eso significaba llegar tarde a un enlace en vivo.

Pero, para mí, el momento más estresante siempre fue el Validation Match. Ese día es el examen final. Ahí probamos absolutamente todo: cámaras, iluminación, audio, posiciones, logística. Desde Dallas y Miami nos observaban y nos hacían observaciones en tiempo real: una cámara mal colocada, una sombra, un problema de audio o incluso la temperatura de un espacio.

Ese partido se realiza dos días antes del primero oficial y nos permite hacer todos los ajustes necesarios. Después llega el primer encuentro, que ya es la realidad: con aficionados, periodistas y todas las posiciones ocupadas. Ahí realmente se pone a prueba todo el trabajo de meses.

¿Cómo fue al final de todo el proceso terminar una labor con tanta responsabilidad y relevancia?

Fue una experiencia muy gratificante. El Estadio Akron ya operaba a un nivel extraordinario. Después de conocer toda su infraestructura puedo decir que realmente fue construido pensando en ser sede mundialista.

Mientras otros estadios tuvieron que realizar muchas adecuaciones, aquí prácticamente nos abrieron las puertas y comenzamos a trabajar. La exigencia de FIFA es enorme. Reportábamos tanto a un responsable nacional en Ciudad de México como a un equipo internacional en Miami, que revisaba absolutamente todo: tiempos, formatos, procedimientos y cada detalle operativo.

Había manuales muy específicos que definían desde el tipo de piso que debía tener cada espacio, la iluminación, la altura de las plataformas, el número de asientos que debían retirarse o incluso el tipo de lámparas que se utilizarían. Todo debía ejecutarse exactamente como estaba establecido.

Al final, el reconocimiento no es para una sola persona. HBS trabajó con más de 150 personas, el equipo de FIFA estuvo involucrado día y noche y el Club Guadalajara también hizo un trabajo extraordinario. Entre todos fuimos alrededor de 500 personas trabajando con un solo objetivo: que cualquier persona en el mundo encendiera su televisión y viera una Guadalajara impecable.

Y creo que lo logramos. Además, rompimos récords de audiencia. El partido México contra Corea se convirtió en la transmisión narrada en español más vista en la historia de Telemundo. Me llamó mucho la atención leer comentarios de personas que decían: ‘No entendemos español, pero nos encanta escuchar los partidos narrados así’. Esa pasión que caracteriza a la narración mexicana también terminó siendo parte del espectáculo.

¿Qué sigue para ti? ¿En qué más te gustaría colaborar tras tu labor en la Copa del Mundo?

Esa es la pregunta del millón. Tengo muchos sueños y varios proyectos en puerta. Ahora regreso a lo que normalmente hago: golf y tenis, principalmente aquí en Guadalajara. En septiembre tenemos el WTA 500 y sigo abierta a nuevas oportunidades.

La verdad es que trabajar en un Mundial hizo que también me enamorara del futbol, un deporte en el que nunca había trabajado directamente. Muchos piensan que después de un Mundial ya no queda nada más, porque es una cima muy alta. Es como llegar al Everest y preguntarte qué sigue. Pero también creo que vienen cosas muy interesantes para nuestra ciudad y nunca sabes qué oportunidades traerá el futuro.

Hace cuatro años decir ‘vamos a hacer un Mundial’ parecía un sueño imposible y hoy ya es una realidad. Así que quién sabe qué pueda venir después.

Lo que más me entusiasma es llevar toda esta experiencia a los eventos que normalmente organizo. Haber trabajado en el nivel más alto del deporte mundial te cambia para siempre y te permite elevar el estándar en todo lo que haces.

Si hace cuatro años alguien me hubiera dicho que iba a vivir esto, probablemente no lo habría creído. Hoy sé que vale la pena seguir soñando.

Siempre digo que hay que soñar con los pies en la tierra, porque también hay realidades. Yo tengo una familia: mi esposo y mis hijas. Ellos siempre serán parte de cualquier decisión.

Pero precisamente por eso valoro todavía más haber podido vivir esta experiencia en casa.

¿Qué mensaje le darías a las personas que hoy ven historias como la tuya y quieren perseguir sus propios sueños?

Claro que se puede. Hay que trabajar mucho y soñar con los pies en la tierra, pero con la mente y el corazón en el cielo. Suena muy trillado, pero es verdad.

Que te digan que no una vez no significa que siempre será así. Mi camino estuvo lleno de idas y vueltas. Primero hubo una oportunidad a la que yo tuve que decir que no; después vinieron un par de negativas por parte de FIFA y, finalmente, llegó la posición indicada.

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No fue un proceso sencillo, pero valió completamente la pena. Siempre digo que, cuando las cosas no salen, hay que secarse las lágrimas y seguir picando piedra.

Vale la pena luchar por poner en alto el nombre de Guadalajara y de México. Hay muchos mexicanos demostrando que sí se puede llegar muy lejos, y yo espero que mi historia también sirva para recordar que los sueños, con trabajo y perseverancia, sí pueden cumplirse.

 EL INFORMADOR/ F. RAMÍREZ.
EL INFORMADOR/ F. RAMÍREZ.

SV

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