Este domingo 19 de abril, el Estadio TSM de Torreón no solo albergará un partido de futbol; será el escenario de un funeral simbólico y el cierre de un ciclo empresarial que cambió la historia moderna de dos instituciones. Santos Laguna y Atlas se ven las caras en la Jornada 15 (J15) del Clausura 2026, en lo que representa el último "Clásico Orlegi" antes de que la estructura comandada por Alejandro Irarragorri entregue las llaves del club tapatío a sus nuevos propietarios en la próxima Asamblea de Dueños.Desde que Grupo Orlegi asumió el control del Atlas en mayo de 2019, la relación entre Zorros y Guerreros fue vista con recelo por el resto de la liga. Se enfrentaron en 13 ocasiones oficiales bajo este mandato y, pese a la narrativa de hermandad, la realidad en la cancha fue de una paridad gris. Nunca, en estos siete años, el destino los cruzó en una instancia de verdadera trascendencia: ni una Liguilla, ni un Play-In, ni una final.El historial de este "duelo familiar" está marcado por la cautela. De los 13 enfrentamientos, casi la mitad terminaron en empate (6 igualdades), reflejando partidos cerrados donde el riesgo parecía prohibido. Aunque hubo momentos de desahogo, como el 3-0 de Atlas en el Clausura 2024 o el 2-0 de Santos en el Clausura 2025, la sensación general fue la de un duelo que nunca terminó por encender la chispa del odio deportivo necesario para ser un clásico real.El tono hoy es de urgencia para unos y de vergüenza para otros. Atlas llega a la Comarca con la obligación de sumar de a tres. Situados en la pelea por los últimos puestos de clasificación (8.º con 21 puntos tras la jornada 14), los Rojinegros saben que una derrota en Torreón podría sepultar sus aspiraciones de Liguilla, pues sus siguientes rivales son Tigres y América. Para la Fiel, entrar a la Fiesta Grande sería la despedida ideal para una administración que, a pesar de las críticas, les entregó un bicampeonato inolvidable.En la otra acera, Santos Laguna vive un auténtico calvario. El equipo de la Comarca firma uno de sus peores torneos en la historia reciente: son el último lugar general, están matemáticamente eliminados y, para colmo, su desastroso rendimiento los ha condenado a pagar la multa económica por ocupar los puestos bajos de la tabla de cocientes. El TSM, que solía ser una fortaleza inexpugnable, hoy es el reflejo de una gestión que parece haber perdido el rumbo en el norte.El silbatazo final en Torreón marcará el fin de la multipropiedad para Irarragorri. Para Atlas, es la última oportunidad de demostrar que sus intereses son propios antes de cambiar de piel; para Santos, es el fin de un semestre para el olvido que deja más dudas que certezas de cara al Apertura 2026.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF