Sábado, 27 de Junio 2026
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¿Por qué México tuvo pocos partidos en el Mundial 2026?

A pesar de su inmensa tradición futbolera, el país azteca solo recibió una pequeña fracción de los 104 encuentros del torneo organizado por la FIFA

Por: Óscar Ernesto Álvarez Gutiérrez

El futbol contemporáneo es una industria global donde la rentabilidad y la eficiencia logística dictan las reglas del juego. ESPECIAL / CANVA

El futbol contemporáneo es una industria global donde la rentabilidad y la eficiencia logística dictan las reglas del juego. ESPECIAL / CANVA

Mientras la fiebre mundialista inunda las calles este 27 de junio de 2026, muchos aficionados se hacen la misma pregunta: ¿Por qué nos tocaron tan pocos juegos? Entender esta decisión revela cómo el futbol moderno prioriza los dólares y la infraestructura sobre la pasión histórica de un país.

La Copa del Mundo actual es la más grande de la historia, con 48 selecciones compitiendo por la gloria. Sin embargo, de los 104 encuentros programados, el territorio mexicano solo aseguró 13 compromisos.

Esta cifra resulta contrastante si consideramos que la nación azteca es la primera en albergar el torneo por tercera ocasión. La respuesta a esta disparidad no radica en la falta de afición, sino en un modelo de negocio fríamente calculado.

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Cuando se presentó la candidatura conjunta United 2026, el acuerdo original establecía una clara jerarquía. Estados Unidos siempre fue concebido como anfitrión principal, dejando a sus vecinos como sedes complementarias.

Incluso antes de que el torneo se expandiera, el plan inicial contemplaba que los estadounidenses recibieran la inmensa mayoría de los juegos. La proporción siempre fue diseñada para maximizar el impacto comercial en el mercado más lucrativo de Norteamérica.

El peso de los dólares y la infraestructura

El factor económico es, sin duda, el principal responsable de esta distribución desigual en el calendario mundialista. La FIFA, bajo el mandato de Gianni Infantino, proyectó ingresos récord que superan los once mil millones de dólares para este ciclo.

Para alcanzar estas cifras astronómicas, el organismo rector necesitaba estadios con capacidades masivas y zonas VIP altamente rentables. Los recintos de la NFL en territorio estadounidense cumplen con creces estos estrictos requisitos financieros.

La venta de boletos en dólares, los patrocinios locales y el alto poder adquisitivo del mercado estadounidense inclinaron la balanza. Simplemente, cada partido disputado al norte de la frontera genera ganancias que difícilmente se igualarían en otras latitudes.

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Además, las exigencias técnicas del máximo organismo del futbol mundial son cada vez más rigurosas y difíciles de cumplir. Se requiere conectividad de primer nivel, aeropuertos internacionales de gran capacidad y miles de habitaciones de hotel disponibles.

La logística para mover a millones de aficionados y a 48 delegaciones nacionales exige una red de transporte impecable. En este rubro, la infraestructura estadounidense superó ampliamente lo que sus socios comerciales podían ofrecer en el corto plazo.

Los recintos mexicanos que pasaron la prueba

Ante estos requerimientos, la infraestructura mexicana se vio limitada a solo tres sedes que lograron cumplir con los estándares internacionales. El mítico Estadio Ciudad de México en la capital fue elegido para la gran inauguración, pero requirió remodelaciones profundas y costosas.

Por su parte, el Estadio Guadalajara y el Estadio Monterrey completaron la terna aprobada. Ambos inmuebles son modernos, pero su capacidad es menor si se compara con los colosos estadounidenses.

La Concacaf apoyó la candidatura tripartita sabiendo que era la única forma de competir contra otras propuestas internacionales fuertes. Dividir los gastos de organización permitió que la región asegurara el evento sin comprometer las finanzas de un solo país.

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Aunque la afición local resiente no tener a las grandes potencias jugando más tiempo en su territorio, la realidad es innegable. El futbol contemporáneo es una industria global donde la rentabilidad y la eficiencia logística dictan las reglas del juego.

Al final, los 13 partidos representan una porción pequeña del pastel, pero mantienen viva la tradición mundialista en el país. La pasión en las gradas sigue intacta, demostrando que el espíritu deportivo trasciende cualquier decisión corporativa o financiera.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor

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