Jueves, 09 de Julio 2026
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La historia del "héroe anónimo" de Guadalajara que enlaza dos Mundiales con 40 años de diferencia

Eduardo Granados también formó parte del equipo de voluntarios durante la justa de México 1986, una experiencia que marcó su vida y que 40 años después volvió a repetirse en la misma ciudad

Por: Oralia López

Cuarenta años después de colaborar en México 1986, el señor Eduardo Granados volvió como voluntario del Mundial de la FIFA para ayudar a aficionados y mostrar al mundo la hospitalidad de Guadalajara. AFP / ARCHIVO

Cuarenta años después de colaborar en México 1986, el señor Eduardo Granados volvió como voluntario del Mundial de la FIFA para ayudar a aficionados y mostrar al mundo la hospitalidad de Guadalajara. AFP / ARCHIVO

No viste su nombre en la cancha, pero su historia resume el espíritu de la Copa del Mundo. Cuarenta años después de colaborar en México 1986, el señor Eduardo Granados volvió como voluntario del Mundial 2026 de la FIFA para ayudar a miles de aficionados y mostrar al mundo la hospitalidad de la ciudad de Guadalajara.

La historia del voluntario de Guadalajara que enlaza dos Copas del Mundo con 40 años de diferencia

Cada partido del Mundial reúne a los futbolistas en la cancha y a miles de personas que, desde distintas funciones, hacen posible la organización del evento. Entre ellas destaca Eduardo Granados, un voluntario de esta ciudad de Guadalajara, cuya historia enlaza dos ediciones del torneo y refleja el compromiso de quienes hacen posible la experiencia de los aficionados.

Su participación no comenzó en el Mundial 2026. Eduardo también formó parte del equipo de voluntarios durante la justa de México 1986, una experiencia que marcó su vida y que 40 años después volvió a repetirse en la misma ciudad.

Precisamente, su historia fue reconocida por la FIFA dentro del proyecto Unsung Heroes ("Héroes Anónimos"), una iniciativa que busca destacar a colaboradores cuyo esfuerzo, altruismo y dedicación inspiran a quienes los rodean durante el torneo.

Un sueño que cambió de rumbo, pero nunca desapareció

Desde niño, Eduardo soñaba con convertirse en futbolista profesional y representar a México. Sin embargo, cuando tenía 15 años, un problema de salud en la espalda puso fin a esa aspiración.

Lejos de alejarse del deporte, él mismo dice que encontró otra forma de vivir el futbol.

"Esa frustración que tuve de niño de no poder ser jugador profesional... quise de alguna manera participar, sentir el ambiente mundialista", recuerda.

Ese deseo lo llevó a integrarse como voluntario en la Copa Mundial de 1986, donde vivió momentos que aún conserva con emoción.

Durante aquella experiencia tuvo la oportunidad de convivir con figuras históricas del futbol internacional.

Emocionado y a la vez nostálgico, recuerda que en la Copa del Mundo de hace cuatro décadas "tuve la gran fortuna de conocer y abrazarme con Pelé, con Rivellino, y fue fantástico".

Entre las memorias más valiosas de aquella época conserva la acreditación que recibió hace 40 años, un objeto que sigue guardando con un significado especial.

Eduardo Granados conserva la acreditación que recibió hace 40 años, un objeto que sigue guardando con cariño. ESPECIAL / FIFA 
Eduardo Granados conserva la acreditación que recibió hace 40 años, un objeto que sigue guardando con cariño. ESPECIAL / FIFA 

"Yo conservé este gafete que nos dieron hace 40 años. Y siempre, de vez en cuando, lo veo, recuerdo y me... me vuelve otra vez a llenar de emoción", comparte.

Cuarenta años después, una nueva misión en el Mundial 

Ahora, con el uniforme verde neón de los voluntarios de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el señor Eduardo vive el torneo desde una perspectiva distinta.

Si en 1986 la ilusión era estar cerca de las grandes figuras del futbol, hoy su principal motivación es contribuir para que quienes visitan Guadalajara con motivo del torneo tengan una experiencia positiva.

"Hace 40 años yo tenía otra clase de motivos de los que me llevaron ahora a ser voluntario en este Mundial de 2026".

Entre esas razones destaca una en particular: "Uno de esos motivos era demostrarle al mundo que México, principalmente Guadalajara, es amigable. Hay paz. Es un país hermano".

Eduardo Granados desarrolló sus actividades dentro del Estadio Guadalajara, donde participó en la operación de los puntos de control y orientó a los asistentes durante los partidos.

Su labor también incluyó brindar apoyo a personas con discapacidad o con movilidad reducida, ayudándolas a acceder de manera cómoda y segura al recinto para disfrutar de los encuentros.

El orgullo de vivir otro Mundial

Para Eduardo Granados, acompañar a la Selección Mexicana en una Copa del Mundo mantiene la misma emoción que sintió hace 40 años. Cada partido representa una oportunidad para vivir el ambiente que rodea al equipo nacional y compartir esa experiencia con miles de aficionados que llegan al estadio.

"Ir a ver a México es indescriptible. Desde antes de que empiece el juego, ya lo empieza uno a disfrutar", afirma.

Para él, el significado de apoyar al representativo mexicano va más allá de lo que ocurre en el terreno de juego. Considera que el sentimiento está ligado a la identidad y al orgullo de ver al país representado en el torneo.

"Es entregarse totalmente a... más que la selección, es a los colores de tu patria representados en once jugadores. Eso es lo que significa ir a ver a tu selección".

Eduardo también reconoció la oportunidad de volver a formar parte de una Copa Mundial. Después de haber participado en México 1986, agradece haber sido elegido nuevamente para colaborar en la edición de 2026.

"Yo agradecido con la FIFA, primero porque me dieron otra oportunidad de poder disfrutar un mundial. Gracias, FIFA"

La FIFA reconoce su historia como la de un "Héroe Anónimo"

La trayectoria de Eduardo Granados representa precisamente el tipo de historias que la FIFA busca destacar mediante "Unsung Heroes", un proyecto mediante el que reconoce a los voluntarios cuyo compromiso trasciende las tareas asignadas y deja huella entre aficionados, visitantes y colaboradores.

En Guadalajara, Eduardo Granados es uno de esos rostros que pocas veces aparecen frente a las cámaras, pero cuya dedicación conecta el legado de México 1986 con la Copa Mundial 2026, recordando que el torneo también se construye gracias al trabajo silencioso de quienes reciben al mundo con una sonrisa.

Ve en video la historia de Eduardo Granados como uno de los "Unsung Heroes" de la FIFA aquí.

*Con información de FIFA

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