En el amplio espectro del cosmos de las artes, puede que una de las relaciones más simbióticas sea la del cine y la fotografía. Así lo demostraron el investigador y curador de arte contemporáneo, Héctor Orozco, y el director de arte y ganador del Premio Oscar por su trabajo en el “Laberinto del fauno”, Eugenio Caballero, en la presentación del libro “Stillman: Fotografía y cine en México” en el Patio Musa, como parte de las actividades del Festival Internacional de Cine en Guadalajara en su edición 41. El libro explora la relación entre la llamada “fotografía fija” y el cine.“Se trata de un trabajo de investigación de más de diez años que reúne fotografías de la época del cine de Oro mexicano hasta el cine más contemporáneo”, refirió Orozco; este explicó que fue la diversidad de imágenes dentro de una misma película, de una misma historia, lo que le pareció tan fascinante.“Cuando en 2007, para la ejecución del centenario de Gabriel Figueroa, este gran fotógrafo de cine nacional en el que convergen muchas miradas del nacionalismo de principios del siglo XX. Él [Figueroa] había empezado su carrera como fotógrafo de fincas, tomándoles fotografías de algunas películas de los años 30, y luego desarrolló toda esta carrera que lo llevó a ser premiado en el apartado”, detalló Orozco.Orozco describió que en 1950 hubo una exposición en Washington a la que acudió Figueroa, quien encontró que “las fotografías exhibidas, en realidad, eran fotos fijas tomadas por Álvarez Bravo, por Luis Márquez, por Agustín Jiménez, los fotógrafos más importantes del modernismo mexicano. Y, sin embargo, ninguno de ellos estuvo acreditado ahí”. El curador aseveró que la foto fija de “Stillman” es una forma de honrar al trabajo de estos cineastógrafos. Hay que “entender que son fotografías con una estética muy particular”, explicó Orozco al hablar de cómo funciona el libro, ya que si una película funciona por sí misma, la fotografía también lo hace por igual. Más si se diferencian dos vertientes, apuntó: la fotografía fija y la fotografía en movimiento. “En el libro se habla de los fotógrafos como grandes paisajistas, documentalistas, etcétera”.Caballero expresó que su interés hacia la foto fija provino de los sets de estudio porque, fue a través de estos, que aprendió sobre las técnicas que los cineastas han usado “desde los albores del cine”; los efectos ópticos, las perspectivas cruzadas, entre otras. Para el director, la mirada fotográfica “es una cosa tan única y personal. […] Hay imágenes mucho más conmovedoras y potentes que las películas por sí mismas; que se desdoblan miles de veces y que siempre pueden funcionar para un proyecto particular”.El valor de lo fotográfico mantiene un vínculo muy estrecho con la memoria, Caballero compartió a los presentes que “los recuerdos más íntimos de mi madre, de mis abuelos, fueron a través de estas fotos [las fijas]; fueron memorias adquiridas”. Es en la fotografía donde converge una memoria colectiva, concluyó el director.Al respecto, Caballero insistió en que la mayor apuesta de “Stillman: Fotografía y cine en México” en su diálogo con el cine, es la imagen, la cual tiene el principal deber de resumir una película. Este recordó al público que “una película funciona de manera vertiginosa” por lo tanto, se establece a la fotografía como único testigo si un proyecto cinematográfico no llega a término; “pones corazón, estómago y dinero para que esta [el filme] no se ruede y, solo queda la foto fija…, es el único testimonio”.Según el director, la foto fija es esencial para la construcción narrativa del mundo y de sus personajes: “con la fotografía jugamos a contar este cuento, a saber quiénes son estos personajes. […] Es como hacer cine, pero en chiquito; es esa potencia, la del cine y de las foto en movimiento, una luz para muchos”. Una especie de arte dentro del arte, como una “cajita matroshka”, coincidieron Orozco y Caballero.Sobre la radiografía del libro, Orozco explicó el texto introductorio es autoría del escritor Rodrigo Prieto, después se presenta todo el recorrido fotográfico con obra que abarca desde Gabriel Figueroa, Pedro Valtierra, Yolanda Andrade; “desde el cine mudo hasta filmes modernos. […] De hecho, tenemos una película de esta edición del FIGC”, por último, el libro cierra con una reflexión de Eugenio Caballero.“Stillman: Fotografía y cine en México” podrá conseguirse en librerías como Gandhi y en la propia Cineteca de la Universidad de Guadalajara. La creación del mismo se logró en colaboración con el FICG.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * *XP