Jueves, 18 de Junio 2026

La cultura está en el “Terreno de juego”

El MURA convierte el futbol en una experiencia artística que cuestiona la identidad, la convivencia y el acceso a los espacios colectivo

Por: El Informador

Proceso de montaje de la exposición “Terreno de juego”, en el MURA. CORTESÍA

Proceso de montaje de la exposición “Terreno de juego”, en el MURA. CORTESÍA

Una portería colocada dentro de una sala de museo puede parecer, a primera vista, un objeto fuera de lugar. Sin embargo, basta observarla unos minutos para descubrir que no se encuentra ahí para hablar únicamente de deporte. A partir de ese elemento cotidiano, el artista Aldo Álvarez Tostado invita a una reflexión sobre la identidad, la pertenencia y la forma en que las sociedades construyen sus relatos compartidos.

Esa es la premisa de “Terreno de juego”, exposición que abrirá sus puertas en el Museo Raúl Anguiano (MURA) hoy, y que transforma el espacio expositivo en una cancha de futbol concebida para ser recorrida, habitada y activada por los visitantes. 

La muestra llega en un momento en que el balompié ocupa un lugar central en Guadalajara, y donde el deporte ha comenzado a dialogar con la cultura desde perspectivas diversas. En el caso del MURA, la apuesta se aleja de los trofeos, las estadísticas o la nostalgia deportiva para acercarse a una pregunta más amplia: qué significa el futbol dentro de la vida colectiva.

“Es una propuesta que hace Aldo a modo de señalar o también de plantear una crítica sobre la forma en que vemos el futbol. Propone entenderlo como juego más que como competencia”, explica Joao Rodríguez, director del museo, en entrevista con EL INFORMADOR.

La instalación parte de un elemento fundamental: una portería construida con medidas reglamentarias. A partir de ella se despliegan las líneas que delimitan fragmentos de una cancha real. El área chica, el área grande y otros componentes del terreno aparecen trasladados al interior del museo, donde adquieren un significado distinto.

“Lo que vamos a ver en sala es el elemento de la portería, que se puede utilizar, y a partir de ahí el área chica, el área grande y algunos otros elementos trazados con medidas reglamentarias de una cancha. Es una instalación, una pieza que se activa justamente con la participación social, tratando de crear un espacio de juego”, señala Rodríguez.

La decisión de convertir la sala en una cancha responde también a una inquietud presente en buena parte de la obra de Álvarez Tostado: la recuperación del espacio público y las formas de convivencia que surgen dentro de él. La cancha aparece entonces como una metáfora abierta. Un territorio donde confluyen aspiraciones, emociones, rivalidades, acuerdos y experiencias compartidas. Un espacio donde el juego funciona como una herramienta para pensar el presente. “También recupera y hace uso de los espacios públicos, señalando y cuestionando algo que se ha comentado mucho recientemente: lo inaccesible que se ha vuelto acudir a este tipo de eventos”, comenta Rodríguez.

La propuesta dialoga con una de las características centrales de la práctica artística de Álvarez Tostado. A lo largo de los años, el creador ha desarrollado proyectos donde la participación de las personas resulta indispensable para completar la obra. El objeto artístico deja de ser un elemento aislado para convertirse en una experiencia colectiva. “Buscábamos a algún artista que fuera afín al juego. A Aldo le gusta el futbol, el deporte, y tiene varias piezas o activaciones relacionadas con la participación. No solamente se interesa por la construcción de objetos artísticos, sino también por crear acciones artísticas”, explica el director del museo.

Ese interés por la acción compartida encuentra una resonancia especial dentro de un recinto dedicado al arte moderno y contemporáneo. Desde esa perspectiva, el futbol deja de ser únicamente un espectáculo para convertirse en un fenómeno cultural susceptible de análisis. “Seguimos siendo un museo de arte moderno y arte contemporáneo. Creo que son justamente esas manifestaciones las que permiten cuestionar, criticar y abrir preguntas. Lo que tratábamos de hacer era sostener, desde una postura artística, el tema del futbol”, agrega.

Relación entre visitante y museo

Frente a la contemplación silenciosa que suele asociarse con estos espacios, “Terreno de juego” invita a la participación directa. El resultado es una instalación donde el visitante deja de ocupar el papel de observador. La obra se completa con la presencia de quienes la recorren, juegan y se apropian temporalmente de ella. 

“Hemos tenido algunas muestras que se activan justamente con la participación del público. Este es un caso muy concreto porque, más que ir a verla, hay que pararse en medio, caminarla, patear el balón. También invita a cuestionar el espacio público, el juego y el deporte”, afirma Rodríguez.

En una ciudad donde el futbol forma parte de la identidad cotidiana, la propuesta encuentra un terreno fértil para la reflexión. Las pasiones deportivas, las rivalidades históricas y la memoria colectiva asociada a los estadios aparecen aquí trasladadas a un contexto distinto, donde el arte propone nuevas formas de mirar aquello que parecía familiar. 

Más que celebrar el deporte desde una perspectiva triunfalista, “Terreno de juego” plantea una conversación sobre comunidad, acceso, convivencia y participación. 

La cancha deja de ser únicamente un lugar donde se disputa un resultado y se convierte en un espacio simbólico donde se ponen en juego otras preguntas.

Visita “Terreno de juego”

La exposición que llega hoy al recinto permanecerá abierta en el Museo Raúl Anguiano hasta el próximo 27 de julio.

CT

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones