“Este museo no es solo un lugar de exhibición, es un lugar de estudio”, afirma en entrevista con EL INFORMADOR María Isabel Orendáin Martínez Gallardo, directora del Museo de Paleontología de Guadalajara desde 1999. “Aquí salvaguardamos una colección fundamental para entender el pasado de la Tierra, pero también despertamos en niñas y niños la curiosidad por la ciencia”, comparte.Detrás del Parque Agua Azul se levanta el Museo de Paleontología de Guadalajara Federico A. Solórzano Barreto, que el pasado 14 de febrero celebró 26 años de existencia. Desde su apertura en el año 2000, el recinto ha consolidado su papel como referente en la preservación, exhibición e investigación de fósiles, particularmente del Pleistoceno, a partir de la colección reunida por el ingeniero Federico A. Solórzano.Actualmente, el museo alberga la exposición temporal “Superorganismos entre nosotros”, dedicada al fascinante mundo de las hormigas. Inaugurada el pasado 6 de julio, la muestra explora las características de estos insectos, sus distintas especies y formas de alimentación, así como su relevancia ecológica.“Ha sido una exposición muy gustada por los visitantes”, señala la directora. “Tenemos talleres alrededor del tema, y eso nos ha permitido que mucha gente venga y aprecie cómo son las hormigas y su importancia ecológica”. A raíz de la muestra, en agosto pasado, el museo registró 21 mil visitantes, la cifra mensual más alta desde su apertura. Ese impulso contribuyó a alcanzar, el 12 de noviembre, al visitante número un millón.“Para nosotros fue un hito celebrar este número. Significa posicionar el museo como un lugar de visita indispensable”.Cabe señalar que la exposición sobre hormigas permanecerá abierta hasta mediados de abril, pues el museo ya prepara su siguiente proyecto temporal. En el marco de la próxima Copa Mundial FIFA 2026, se inaugurará el 30 de mayo una muestra dedicada al bipedismo.“Vamos a ofrecer información sobre cómo los homínidos comenzamos a caminar erguidos y todo lo que derivó de ello”, adelanta Orendáin. “Caminar erguidos permitió que nuestras manos quedaran libres para crear herramientas y recolectar frutos. Es un tema muy interesante en el que ya hemos estado trabajando”. Para adecuar la sala, el equipo requerirá de entre cinco y seis semanas de remodelación. Para mayor comprensión de los visitantes, el museo ofrece recorridos guiados y talleres de martes a sábado en tres horarios -10:00, 11:30 y 15:00 horas-, con una capacidad aproximada de 60 estudiantes por turno. La agenda, explica la directora, suele llenarse con semanas de anticipación, especialmente antes de los periodos vacacionales. “Queremos que las personas tengan una experiencia agradable, que se les atienda de la mejor manera posible y que se lleven el mensaje de la importancia de la paleontología y de los fósiles como vestigios del pasado”, subraya. Cada visita escolar se organiza con reservación previa y coordinación directa con el Departamento Educativo. “Cuando hacen la reservación, la jefa del departamento habla con el maestro para saber qué tema quieren reforzar y qué taller seleccionan. Incluso se les manda un adelanto para que vengan preparados. Así la experiencia resulta más completa”.En contraste, el público general puede integrarse a recorridos guiados sin reservación. El museo dispone de personal capacitado que acompaña a los visitantes y adapta la explicación según sus intereses. El recinto cuenta con dos centros de investigación donde se estudia y conserva la colección. “Nos capacitamos constantemente para atender a los visitantes y darles a conocer por qué ha sido tan importante el conocimiento de los fósiles. Sin ellos habría sido muy difícil reconstruir la historia geológica de la Tierra, que tiene cuatro mil 600 millones de años”, explica la directora. Conceptos como extinción y evolución -claves para comprender la vida en el planeta- encuentran en estos vestigios su evidencia más sólida.Uno de los rasgos distintivos del museo es su cercanía con la infancia. Lejos de la idea de que las visitas escolares son obligatorias y tediosas, Orendáin sostiene que el asombro sigue siendo el motor principal. “Los niños preguntan todo. Tienen esa chispa natural de querer entender lo que ven”. Esa interacción constante ha marcado la evolución del proyecto desde sus inicios. Invitada por Diana Solórzano a colaborar en la creación del museo, Orendáin participó en la planeación académica y pedagógica del espacio, con apoyo de la Secretaría de Educación. Se revisaron perfiles de materias como geografía, ciencias naturales y biología para diseñar recorridos y talleres alineados con los contenidos escolares.A más de dos décadas de distancia, percibe cambios en las generaciones. “Ahora los niños pueden tener más información, por ejemplo, sobre dinosaurios”, comenta. Durante los primeros años, el hecho de que en Jalisco no se hayan encontrado restos de dinosaurios representaba un reto. “Jalisco estaba bajo el agua cuando ellos evolucionaron. Sin embargo, creo que un gran logro es que hoy los visitantes se emocionan al conocer el tipo de fósiles que tenemos aquí, principalmente mamíferos del Pleistoceno”.La colección se compone mayoritariamente de restos con una antigüedad que va de 2.5 millones a 10 mil años antes del presente, aunque también hay piezas más antiguas. Ese enfoque ha permitido diversificar el interés y comprender la riqueza paleontológica local más allá del imaginario jurásico.El entorno natural del Parque Agua Azul amplía la experiencia. Parque Agua Azul es uno de los espacios públicos más emblemáticos de la ciudad y alberga atractivos como el aviario, el mariposario y el orquidario. “Podemos decir que somos un museo con parque o un parque con museo”, resume la directora. En caso de grupos numerosos, las visitas se dividen para alternar entre el recorrido museístico y el paseo por el parque, lo que favorece una jornada integral.Mientras se alista la nueva exposición, el museo mantiene su ritmo cotidiano: grupos escolares con agendas casi saturadas, preparatorias que acuden con cuestionarios específicos y docentes que coordinan contenidos con el personal especializado. “Hemos ampliado la relación con los maestros”, explica. “Nos dicen qué temas quieren tratar y nosotros estamos al pendiente de ayudarles a responder sus preguntas, pero sobre todo de hacer de su visita una experiencia atractiva”.“Queremos que quienes nos visiten se conviertan en usuarios de museos no solo por motivos escolares, sino por disfrute”, concluye la directora. CT