Cuatro candidatos, un puesto ejecutivo y una serie de pruebas que los obligan a competir entre sí conforman el punto de partida de “El método Grönholm”, obra que llega a Guadalajara con una adaptación que busca trasladar sus conflictos al presente. Ana Serradilla y el director Rodrigo Nava hablaron con EL INFORMADOR sobre el reto de llevar nuevamente a escena una historia que, pese al paso de los años, mantiene situaciones reconocibles para el público.La puesta en escena se presenta este 2 de septiembre en el Teatro Galerías, recinto que cumple 35 años. La historia sigue a cuatro aspirantes a un puesto de alto nivel que descubren que forman parte de una prueba grupal. En el proceso deberán revelar información personal, enfrentarse entre ellos y descubrir quién es el supuesto impostor enviado por la empresa.La obra, estrenada originalmente en catalán hace más de dos décadas, ha tenido adaptaciones en más de 60 países. Para Nava, regresar a este texto implicó trabajar una nueva versión que conservara el conflicto central, pero que pudiera dialogar con el contexto actual.“Yo hice una nueva adaptación del método. Existía otra adaptación en México del montaje que fue hace también como 18 años, pero hice una adaptación desde cero”, explicó el director. Nava señaló que uno de los objetivos principales fue que los personajes y las situaciones dejaran de sentirse ajenos para el público mexicano. Por ello, además de actualizar el texto, trabajó junto con el elenco para encontrar una manera de decir los diálogos que resultara natural.“Necesitaba también esta cosa de tropicalización, de sentirlo nuestro, sentir que era como muy de aquí. Eso es lo que siempre me preocupa en las adaptaciones, que se sientan locales, que se sientan actuales”, comentó.El director también considera que la vigencia de la obra está relacionada con uno de sus temas centrales: la competencia. Aunque el argumento parte de un proceso de selección laboral, Nava considera que la necesidad de competir es reconocible en otros ámbitos de la vida cotidiana.“El tema de hablar de salud mental, el tema de hablar de la competencia en el mundo laboral, las relaciones complejas de pareja, creo que en todo esto hay un común denominador que es la profundidad de lo complejo de la mente humana”, dijo. Para Nava, “El método Grönholm” funciona como un espejo de las dinámicas de competencia que forman parte de la vida diaria y que también se han trasladado a las redes sociales.“Creo que somos naturales competidores y hay un cierto morbo en ver a los demás competir. Desde los romanos en el Coliseo era un tema de la competencia, de ver quién sale vivo, quién no sale vivo. Es muy básico, muy primitivo, el tema del placer de ver a la gente competir. Y justo el método provoca incomodidad porque se vuelve un espejo de que estamos compitiendo actualmente en todo. En todo, y con las redes sociales, peor”, señaló.Esa incomodidad también forma parte de la experiencia que la obra busca provocar en el espectador. Las pruebas a las que son sometidos los personajes modifican constantemente las relaciones entre ellos y obligan al público a cuestionar las verdaderas intenciones de cada uno.Serradilla interpreta a Mercedes, personaje que, según relató, había despertado su interés desde antes de incorporarse al montaje. La actriz conoció distintas adaptaciones de la obra desde joven y había imaginado la posibilidad de interpretar ese papel. “Para mí es una gran responsabilidad, pero es un sueño hecho realidad. Y es un reto porque creo que ya tengo y ya cuento con la madurez para interpretarla”, expresó.La actriz explicó que aceptar el proyecto significó cumplir una inquietud que había permanecido durante años. Cuando Nava le planteó retomar “El método Grönholm”, su respuesta fue inmediata.“Era casi que una necesidad. Cuando planteó Rodrigo, yo no podía creer qué gran idea retomar El método, porque es una obra que, a pesar de que tiene todos estos años que le han pasado por encima, es extremadamente vigente. Es muy poco lo que se le ha tenido que cambiar; en esencia, nada”, afirmó.Para Serradilla, una de las posibilidades que ofrece la ficción es precisamente mostrar comportamientos que pueden resultar incómodos y permitir que el espectador los observe desde otra perspectiva.“Para mí siento que es muy rico justamente hacer cosas así. En la ficción, para eso está la ficción, para jugar con las cosas que jamás harías. Y poder ver quién sí las puede llegar a hacer y que lo vea cómo puede llegar a chirriarte, viendo el espejo del otro”, explicó.La actriz considera que ese ejercicio puede llevar al público a cuestionar algunas conductas propias: “Tal vez en este caso sí usaría un filtro, o mira, aquí me vendría bien un poco más de tolerancia o de paciencia o de respeto al otro”.En el escenario, esa reflexión se desarrolla mediante una sucesión de pruebas que mantienen a los cuatro personajes en tensión. Serradilla advierte que el montaje requiere la atención del público desde el inicio.“Es una obra que requiere de tus cinco sentidos, de principio a fin y que te mantiene al filo de la butaca”, afirmó.Los personajes reciben la noticia de que entre ellos hay una persona infiltrada y tienen un tiempo determinado para descubrir de quién se trata. A partir de ahí comienzan nuevas pruebas que cambian las posiciones y las certezas dentro del grupo.Para Nava, la incorporación de Serradilla también permite profundizar en las distintas capas de Mercedes y en el tránsito entre comedia y drama que plantea la obra.“Van a encontrar un personaje espectacular que es Mercedes y Ana, con su forma de interpretarlo, es maravilloso, porque van a ver un personaje complejo que maneja el dramedy”, señaló.El director considera que esa combinación es parte de la propuesta: una historia que utiliza el humor para abordar situaciones relacionadas con la competencia, las relaciones humanas y las decisiones que toman los personajes cuando tienen algo que ganar.“El método Grönholm” se presenta este 2 de septiembre a las 20:30 horas en el Teatro Galerías. Los boletos tienen precios de 450, 600, 700 y 800 pesos.JM