Miércoles, 14 de Octubre 2026

Van Gogh sale de las sombras

Pintada durante los últimos meses de vida del artista neerlandés, “Castaños en flor” reapareció ante el público en Hong Kong

Por: El Informador

Personal de Sotheby’s manipula “Castaños en flor” durante una presentación previa a su subasta. AFP

Personal de Sotheby’s manipula “Castaños en flor” durante una presentación previa a su subasta. AFP

Durante más de seis décadas, una pintura de Vincent van Gogh permaneció lejos de las salas de exhibición y de la mirada del público. Su existencia estaba documentada, pero contemplarla era un privilegio reservado a quienes tenían acceso a las colecciones privadas por las que había pasado. El día de hoy, esa distancia se rompió en Hong Kong, donde cientos de personas hicieron fila para encontrarse con una obra que el artista neerlandés realizó apenas unas semanas antes de morir.

Se trata de “Castaños en flor”, un óleo de 1890 que muestra un árbol de copa abundante, cubierto de flores, junto a pequeñas figuras humanas. La composición pertenece al último periodo creativo de Van Gogh, cuando se encontraba en Auvers-sur-Oise, una localidad francesa a la que llegó después de abandonar el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence.

La pintura fue presentada en una exhibición organizada por la casa de subastas Sotheby’s, antes de su venta prevista para el 18 de noviembre en Nueva York. Su valor estimado ronda los 180 millones de dólares, una cantidad que podría convertirla en la obra más cara del pintor vendida en una subasta pública.

Sin embargo, antes de que los coleccionistas comiencen a competir por ella, la pieza ha despertado otro tipo de interés: el de quienes simplemente desean observarla. Entre los visitantes estuvo Li Shanshan, una aficionada al arte de 50 años que viajó alrededor de dos horas y media desde Shenzhen para conocer una pintura de la que ni siquiera había escuchado hablar.

Su curiosidad refleja una de las particularidades de esta reaparición. Aunque Van Gogh es uno de los artistas más reconocidos de la historia, todavía existen obras suyas que permanecen fuera de los recorridos habituales de los museos y que, por pertenecer a colecciones privadas, resultan prácticamente desconocidas para buena parte del público.

Una vida dedicada a pintar

Cuando Van Gogh realizó “Castaños en flor”, en mayo de 1890, tenía 37 años y atravesaba una etapa de intensa actividad artística. Había dejado atrás su estancia en Saint-Rémy-de-Provence, donde permaneció internado y produjo algunas de sus pinturas más conocidas, entre ellas La noche estrellada.

Su llegada a Auvers-sur-Oise marcó el comienzo de un periodo breve, pero extraordinariamente productivo. Durante aproximadamente dos meses realizó cerca de 70 pinturas, una cantidad que permite dimensionar la urgencia con la que trabajaba.

Los campos, jardines, árboles y paisajes de la localidad se convirtieron en motivos recurrentes. Lejos de limitarse a reproducir lo que observaba, el artista transformaba las escenas mediante pinceladas enérgicas, colores intensos y composiciones que parecían transmitir el movimiento de la naturaleza.

En “Castaños en flor”, la vegetación domina buena parte de la superficie. La copa del árbol se extiende sobre la escena mientras pequeñas figuras humanas aparecen integradas al paisaje. Entre ellas se distingue a un hombre solitario y a tres mujeres vestidas con atuendos de inspiración japonesa, un detalle que remite al interés que Van Gogh mantuvo por el arte de Japón.

Van Gogh murió el 29 de julio de 1890, aproximadamente dos meses después de realizar “Castaños en flor”. 

Una pintura que pasó de mano en mano

El recorrido de “Castaños en flor” después de la muerte de su autor permite reconstruir parte de la historia de su reconocimiento artístico.

La obra pasó inicialmente a manos de su hermano Theo van Gogh, quien había sido uno de sus principales apoyos económicos y emocionales. Posteriormente quedó bajo el cuidado de Johanna van Gogh-Bonger, viuda de Theo, y de su hijo Vincent Willem.

Johanna desempeñó un papel fundamental en la difusión del legado del pintor. Tras la muerte de ambos hermanos, trabajó para conservar sus obras, promover exposiciones y dar a conocer su correspondencia, contribuyendo a que la figura de Vincent adquiriera una relevancia que no había alcanzado durante su vida.

Con el paso de los años, “Castaños en flor” salió del entorno familiar y comenzó un recorrido por distintas colecciones.

Entre sus propietarios estuvo Samuel Fischer, editor alemán y fundador de la editorial S. Fischer Verlag. Más adelante perteneció a George “Buddy” DeSylva, compositor, productor cinematográfico y uno de los fundadores de Capitol Records.

En 1953 fue adquirida por Harriet Harris-Jonas, coleccionista estadounidense cuya colección alcanzó tal reconocimiento que el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York llegó a organizar visitas para que algunos de sus benefactores pudieran contemplar las piezas que conservaba en su apartamento de la Quinta Avenida.

La pintura fue adquirida en 1975 por la familia Blaquier a través del marchante de arte Wildenstein. Desde entonces permaneció vinculada a esa colección privada, lejos de las exhibiciones públicas.

Su reaparición en Hong Kong no representa, por tanto, el descubrimiento de una obra desconocida para los especialistas, sino el regreso a la mirada pública de una pintura cuya trayectoria había transcurrido durante décadas en el ámbito del coleccionismo.

Del patrimonio familiar al mercado internacional

“Castaños en flor” forma parte de un conjunto de 12 obras pertenecientes a los fallecidos coleccionistas argentinos Nelly Arrieta de Blaquier y Carlos Pedro Blaquier, que serán ofrecidas en subasta.

La colección incluye trabajos de figuras fundamentales del arte europeo, entre ellas Claude Monet, Paul Cézanne y Camille Pissarro. Cinco de las piezas fueron presentadas previamente en Londres, a finales de septiembre, entre ellas Arlequín, de Cézanne, y El jardín de las Tullerías, de Monet.

La presencia de estos nombres permite comprender la importancia de la colección, reunida en torno a artistas que participaron en las transformaciones de la pintura durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX.

Hasta ahora, el récord de una obra de Van Gogh vendida en subasta corresponde a “Huerto con cipreses”, que alcanzó 117.2 millones de dólares en 2022.

CT

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