Lunes, 12 de Octubre 2026

Arístides Vargas y La Coperacha exploran la traición a los ideales

“Danzó Park” del dramaturgo y director argentino Arístides Vargas llegará a Guadalajara este miércoles, la historia invita a confrontarse con los ideales, aspiraciones y la realidad

Por: Héctor Fernando Navarro Vázquez

La historia presenta a un hombre que sospecha de su esposa y a un personaje enfrentado con aquello en lo que se ha convertido. FB / Casa Reforma - La Coperacha

La historia presenta a un hombre que sospecha de su esposa y a un personaje enfrentado con aquello en lo que se ha convertido. FB / Casa Reforma - La Coperacha

La distancia entre los ideales de juventud y las decisiones de la vida adulta es uno de los ejes de Danzón Park o la maravillosa historia del héroe y el traidor, obra del dramaturgo y director argentino Arístides Vargas que llegará a Guadalajara como parte de una residencia artística con la agrupación La Coperacha.

En entrevista con EL INFORMADOR, Vargas explicó que la puesta en escena parte de una contradicción: la posibilidad de que una persona termine traicionando aquello por lo que alguna vez luchó. La obra se presentará este miércoles 14 de octubre, a las 20:00 horas, en Casa Reforma, con entrada libre.

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“Todo héroe guarda en su interior lo que puede ser un traidor”, señaló el director al explicar la premisa de una historia que aborda las contradicciones individuales, la memoria y las consecuencias de los procesos políticos y sociales.

La trama sigue a Arcos, un hombre con un pasado heroico cuya esposa, Leda, es sonámbula y sale por las noches a bailar danzón con un joven en una pista llamada Danzón Park. Convencido de que ella lo engaña, Arcos decide seguirla armado con un cuchillo para enfrentar al supuesto amante. Sin embargo, cuando lo mata, ocurre algo inesperado: quien comienza a desangrarse es él.

“Y entonces la metáfora es que todo héroe guarda en su interior lo que puede ser un traidor. Es más, lo que se llama un héroe en una de esas no es un héroe. Y lo que traiciona es sus propios ideales y sus propios deseos de cambiar el mundo cuando era joven”, explicó Vargas.

La historia traslada ese conflicto al terreno de la conciencia. El protagonista representa a quien alguna vez defendió una transformación de la sociedad, pero que, con el paso del tiempo, termina integrado a las estructuras que buscaba cambiar.

Vargas señala que esa contradicción también forma parte de su propia generación. Al hablar de los ideales que acompañaron su juventud y de las concesiones que pueden aparecer con los años, el dramaturgo reconoció que la distancia entre las aspiraciones y la realidad constituye una de las preocupaciones centrales de la obra.

“Muchas veces sucede, y sucede mucho a mi edad, que ya soy una persona mayor, que cuando joven intenté cambiar el mundo y cuando soy viejo lo que intento es todo lo contrario, integrarme al mundo”, expresó.

El director considera que ese tránsito permite cuestionar la congruencia entre las ideas y las acciones. La historia presenta a un hombre que sospecha de su esposa y a un personaje enfrentado con aquello en lo que se ha convertido y con los principios que pudo haber dejado atrás.

“Es una obra altamente poética, llena de imágenes poéticas y muy emocionante, por otro lado”, añadió.

El pasado de Arcos está vinculado con la lucha revolucionaria y con las acciones que emprendió para modificar su entorno. Con los años, ese pasado queda relegado mientras el personaje se incorpora al Estado y asume una vida distinta de la que alguna vez imaginó.

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Vargas explicó que la obra recupera esas contradicciones mediante una construcción metafórica, sin limitarse a reconstruir acontecimientos históricos de manera literal. La guerrilla, la guerra sucia, el terror político, el exilio y las heridas de la memoria aparecen como parte del contexto que atraviesa la experiencia individual.

Aunque la historia remite a las décadas de 1960 y 1970, el director encuentra en ella preguntas que permanecen vigentes, particularmente sobre el destino de los movimientos que buscan transformar una sociedad y las consecuencias de que sus objetivos pierdan sentido.

“¿Qué pasa cuando las revoluciones cambian de sentido? ¿Qué sucede cuando las revoluciones fracasan en cuanto a los deseos de cambio, alteración y mejoramiento de una sociedad?”, planteó.

La obra, que Vargas creó en Nicaragua hace años, vuelve así sobre una preocupación que rebasa un periodo o un país: la convivencia entre las convicciones que impulsan a una persona y las decisiones que terminan por contradecirlas.

“Tengo la sensación de que en esta obra el héroe es el traidor y el traidor es el héroe”, afirmó.

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Esta inversión de papeles conduce al espectador a revisar las etiquetas con las que suele juzgar a los personajes. El dramaturgo enfatiza que las experiencias de quienes vivieron aquellos años y las de las generaciones actuales conviven en el presente. Por ello, la historia puede abrir una conversación sobre la responsabilidad individual frente a las estructuras políticas y sociales.

Autoría y dirección: Arístides Vargas
Entrenamiento actoral: Charo Francés
Productor y asistente de dirección: Antonio Camacho

ELENCO:

Elisbeida Suárez
Karina Hurtado
Marco Orozco 
César Antonio Camacho
Alberto Lara

FA

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