Desde este lunes, de manera oficial, Jalisco ya opera en “modo Mundial”. Aunque las actividades de la Copa del Mundo 2026 inician hasta el jueves con una ceremonia inaugural en la Ciudad de México, y por la noche el Estadio Guadalajara recibe el primero de los cuatro partidos oficiales que le fueron asignados (juegan las selecciones de Corea del Sur y República Checa), los operativos de seguridad, comerciales, turísticos, culturales y sanitarios se están aplicando.Jalisco está jugando “su Mundial”, y se compite abiertamente con las otras dos sedes del país, Monterrey y Ciudad de México. Pero también se compite especialmente con las 11 ciudades de los Estados Unidos que albergarán la mayor parte de los juegos oficiales del torneo, y lejanamente con Vancouver y Toronto, en Canadá.Evidentemente, la infraestructura, seguridad y desarrollo entre los tres países en los que se asienta el torneo mundialista, deja al nuestro en desventaja.En una primera lectura, podría decirse que los turistas del Mundial preferirían por mucho, estar en Estados Unidos o Canadá.Pero existen estadísticas que permiten revisar y modificar este criterio: entre 2024 y 2025, México se ubicó junto con Turquía, como el sexto o séptimo país más visitado en el mundo; en ese período, vinieron a nuestro país entre 45 y 58 millones de turistas. En el mismo registro, Estados Unidos aparece con 72.4 millones de visitantes, lo que lo ubica en el tercer puesto internacional.Dicho de otra manera, gozamos de una posición envidiable y efectivamente, con la estrategia adecuada, el Mundial de Futbol puede garantizar a México una gigantesca derrama de recursos por afluencia de turistas que no necesariamente vendrían para presenciar juegos de futbol.En ese contexto, el Mundial que compite Jalisco presenta retos muy exigentes, y el primero y más importante es la percepción de seguridad. El pasado 22 de febrero se efectuó un operativo militar que acabó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, con una estela de violencia que se extendió por casi todo el territorio estatal y que se convirtió en una noticia internacional.Si ese evento se ha perdido gradualmente en el tiempo, queda sin embargo la percepción de inseguridad en varios puntos del área metropolitana, que exigirán de las policías municipales y las corporaciones estatal y nacionales, una vigilancia permanente. Adicionalmente, está el problema de las personas desaparecidas, que marca profundamente la imagen de Jalisco.Trabajar en esta problemática es, sin embargo, un reto de largo plazo y sobrepasa totalmente el evento mundialista.Por otra parte, Jalisco compite con su enorme y conocida infraestructura turística, gastronómica, y cultural. Si la ciudad es su mayor imán para el turismo, sus numerosos destinos cercanos y de playa son una garantía.Adicionalmente, no es autoengaño percibir que Guadalajara se preparó y cumplió mejor que Monterrey y Ciudad de México, la preparación para el Mundial. Las obras concluidas en Carretera a Chapala, el transporte masivo del Macro Aeropuerto y la renovación del Aeropuerto “Miguel Hidalgo”, superan ampliamente a las otras sedes mexicanas.Quedan los problemas -que son parte de muchas ciudades en el mundo- de la movilidad y las inclemencias meteorológicas, aquí particularmente las lluvias e inundaciones. Serán molestas, pero superables.En el Mundial que juega Jalisco, hay amplias posibilidades de obtener los mejores resultados, ganarle a los de casa y aventajar a los competidores de Estados Unidos y Canadá, aunque como pondera el argot futbolero, el partido será muy complicado.